Llevaré al Senado la voz de los indígenas, de los más desprotegidos: Nestora Salgado

Voy a llevar la voz de los mi­grantes, la voz de los mexicanos, la de los pueblos originarios, la de los más desprotegidos al Senado, asegura Nestora Salgado, candidata de Morena a esa cámara legislativa.

En entrevista, la ex comandanta de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, señala que le emociona asumir ese papel, pero también dice tener mucho miedo de que me maten, porque estorbo mucho al sistema. No pudieron con la cárcel, no pudieron con otra cosa, ahora puede ser la muerte. Nestora afirma que no debe nada, pero sé que ellos son muy poderosos y que lo pueden hacer. Mi voz es muy pesada para ellos. No me voy a callar, subraya.

Dice que le emociona estar en el Senado “no tanto por la posición, sino porque, como dije desde un principio, no tuve que pasar sobre alguien o difamar a alguien. No era algo que estaba buscando y no inicié una lucha para usarlo como plataforma política. La decisión [para aceptar] la asumimos entre varios activistas para que vayamos juntos. [Algunos] me dijeron que sí; unos, que no, otros de plano son muy apartidistas, pero conforme pasan los días se van convenciendo del papel que puedo desempeñar allí.

Se van dando cuenta de que es un espacio que podemos utilizarpara presentar propuestas e iniciativas que trabajemos desde la necesidad del pueblo, porque estamos interesados en verdaderamente detener esa migración. Este cambio no va a venir de un presidente, lo tenemos que trabajar todos nosotros, desde abajo, desde la necesidad.

Yo misma he sido víctima

Tras haber sufrido un encarcelamiento de dos años y siete meses, acusada del delito de secuestro, que no pudo probar la fiscalía de Guerrero, Salgado sostiene que puede representar al pueblo en el Congreso porque conoce su necesidad “y yo misma –plantea– he si­do víctima de las injusticias y del sis­tema”. Subraya: Mi corazón no me permite quedarme callada.

En un café del centro de Coyoacán recuerda lo que sufrió como madre de tres hijas a los 18 años, cuando por necesidad tuvo que emigrar como indocumentada a Estados Unidos, dejando a sus pequeñas con su familia. Y cómo, tras una dura lucha en aquel país, logró llevarse a sus hijas, cumplir su sueño de construir una casa, y después de 11 años poder regresar a su pueblo para reunirse con su familia, con su padre que se me estaba muriendo y que, gracias a Dios, me permitió verlo vivo.

Pero también, señala, con el regreso, pude ver otra vez esa pobreza, la necesidad de la gente.

En Estados Unidos empezó a asesorar a mujeres sobre las condiciones de vida tan adversas para los indocumentados. Al mismo tiempo empezó a visitar a mexicanos organizados en el exterior para formar la red de apoyo para presentar denuncias internacionales ante organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de las Naciones Unidas.

Damos acompañamiento a migrantes y estoy muy enojada ahora que escuché el discurso de [Enrique] Peña Nieto [ante las decisiones del presidente Donald Trump], diciendo que el gobierno mexicano ha estado muy atento de sus connacionales en Estados Unidos. Es vergonzoso escucharlo, porque nosotros conocemos la historia de los migrantes, que están totalmente abandonados. Los cónsules, que se supone tienen la obligación de asesorarlos, mandarles gente que los apoye, ya sea abogados o con información, y no tienen la más mínima información.

Además, nos encontramos con compañeros indígenas que no hablan español, sin traductores, y que frente a un juez no se pueden defender, porque no pueden entender el idioma inglés, y firman un documento que los hace estar detenidos por años. ¿Dónde está el apoyo consular?, se preguntó.

Te aseguro que Peña Nieto no sabe qué requisitos se ocupan para visitar a un [migrante] preso. Entonces, ¡cómo habla de que los están apoyando! Le estamos haciendo nosotros el trabajo, haciendo propuestas, hablando de organizarnos, de desarrollo comunitario y cómo buscamos juntos el crecimiento, añadió.

Resalta que su lucha no es improvisada. “Creo que ese es el temor; por eso es el ataque tan fuerte en mi contra; por eso insisten en lo de ‘secuestradora’, pero no ofrecen ninguna prueba porque no la tienen… Usan mi caso para atacar a Andrés Manuel [López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia].”

Vendrán más ataques, asegura, ante los cuales dice estar lista. “Siempre he mantenido de pie mi inocencia. Creo en mí y sé quien soy… No debo nada. He sido víctima y revíctima”, puntualiza.