2016. Por Ricardo Monrreal

2016En México y en el mundo se vislumbra un año de elecciones y desafíos políticos.

Aquí será el año de la Cannabis. Inicia con el debate a cargo del Congreso sobre el uso de la mariguana, después del fallo de la Corte permitiendo el uso y cultivo con fines lúdicos. La Ciudad de México, a iniciativa del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, se prepara para ser la primera entidad en el país en permitir el uso medicinal del enervante. Hasta la Iglesia Católica está de acuerdo en ello. Es el desenlace que seguramente tendrá el tema a fines del 2016, después de que Colombia y 34 estados de la unión americana ya contemplan su uso con fines medicinales.

¿Se reducirá con ello la violencia de los cárteles de la droga, la incidencia delictiva correspondiente y la inseguridad en el país? En lo absoluto. Es un paso en la dirección correcta, pero las causas estructurales de la violencia están más allá de la mariguana y permanecen sin grandes cambios: la corrupción, la impunidad y la desigualdad social.

El domingo 5 de junio habrá jornada electoral en 14 entidades federativas. 12 de ellas para elegir gobernador, una para elecciones municipales y diputados locales exclusivamente (Baja California) y en el DF para elegir la asamblea constituyente de la Ciudad de México, la misma que habrá de elaborar la primera constitución política de la capital de la República.

Se diputarán mil 465 cargos de elección, donde los partidos medirán fuerzas rumbo a la elección presidencial del 2018. Al iniciar 2016 los partidos despliegan claramente sus estrategias. La oposición PAN-PRD podría ir en alianza en 6 de las 12 gubernaturas en juego, mientras que el PRI buscará a toda costa dividir el voto opositor. Morena apuesta a consolidarse de manera individual, con el fin de contar con una estructura de movilización y representación electoral propia.

De las 12 gubernaturas, la oposición está en posibilidades de ganar 6, lo que proyecta desde ahora unas elecciones altamente competidas. No podrá decirse lo mismo de la asamblea constituyente en el DF, cuya integración (60 constituyentes de elección directa por lista de partidos, y 40 representantes designados por el Ejecutivo federal, el jefe de gobierno y el Congreso de la Unión), garantiza que la partidocracia será la gran ganadora en la Ciudad de México, no la ciudadanía. PRI, PAN y PRD unidos para cerrar el paso a Morena en la capital del país.

El martes 8 de noviembre se elige al sucesor de Barack Obama en la presidencia de los Estados Unidos. México (para muchos el estado 51 de la unión americana) será parte de la agenda de demócratas y republicanos. Antes, en Brasil, se definirá la suerte del gobierno de Dilma Rousseff que luchará por evitar un juicio de responsabilidad política por los escándalos de corrupción en Petrobras. Los Juegos Olímpicos de Río, en Agosto, podrían ser la salvación o un nuevo traspié de la mandataria brasileña.

¿Y lo económico? La atonía será la tonada. Los precios del petróleo seguirán bajos. El dólar caro, aunque estable. Las tasas de interés con alzas moderadas. Mientras que los salarios y el consumo interno seguirán a la zaga, por detrás de la inflación y la carestía de la vida. El empleo informal seguirá siendo un lastre para el PIB, mientras que los pronósticos de crecimiento económico de 2.5% en 2016, seguramente se revisarán a la baja como ha sido la constante en esta administración. Un año más de crecimiento mediocre, a pesar de las llamadas “reformas estructurales”.