Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar su discurso sobre seguridad fronteriza y combate al narcotráfico, afirmando que su administración está lista para lanzar ataques no solo marítimos, sino también por tierra contra cualquier país que, según él, “envíe drogas” hacia su territorio.
Durante una extensa y tensa reunión de gabinete —convertida nuevamente en un espectáculo mediático— Trump dedicó casi 40 minutos a exponer ante cámaras antes de ceder la palabra a sus secretarios. Estos, en una serie de elogios coordinados, calificaron a su administración como “la más inteligente” y al presidente como “el mejor” en la historia del país, ante la mirada complaciente del mandatario.
La reunión terminó derivando en conferencia de prensa, donde Trump defendió los recientes ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, pese a no presentar pruebas de que transportaran drogas y mientras enfrenta cuestionamientos por presuntas violaciones a leyes internacionales.
El presidente insistió en que cada barco hundido “salva 25 mil vidas” y justificó sus nuevas amenazas:
“Vamos a sacar a esos hijos de perra. Vamos a empezar la ofensiva en tierra. Conocemos sus rutas, sabemos dónde viven.”
Trump también advirtió que Colombia está en la mira, asegurando que “fabrica y distribuye cocaína” hacia Estados Unidos, y subrayó que su amenaza no se limita a Venezuela, país sobre cuyo mandatario afirmó: “Maduro se va a ir… lo hará”.
Cuestionamientos, contradicciones y acusaciones sin evidencia
Periodistas cuestionaron el segundo ataque perpetrado contra una embarcación ya destruida el 2 de septiembre, el cual legisladores de ambos partidos consideran un posible crimen de guerra. El presidente y su secretario de Guerra, Pete Hegseth, atribuyeron la acción a un almirante de la Marina, defendiendo su decisión.
A lo largo de la reunión, Trump volvió a hacer afirmaciones sin sustento, como asegurar que más de 200 mil personas murieron por sobredosis en el último año —el doble de la cifra oficial— y que 2 millones de inmigrantes indocumentados han abandonado el país desde que llegó al poder, dato que carece de respaldo.
Hegseth, por su parte, declaró sin pruebas que el narcotráfico marítimo “ha caído 91%”.
La sesión también incluyó ataques contra inmigrantes somalíes, calificándolos como “basura” y afirmando que “no los quiere en el país”, declaraciones que provocaron indignación.
Una nueva iniciativa y más polémica
Tras la reunión, Trump anunció un programa para entregar 1,000 dólares a cada niño nacido entre 2025 y 2028, en una “Cuenta Trump” financiada inicialmente con recursos donados por Michael Dell y su esposa. No se permitieron preguntas sobre si esta medida busca avanzar hacia la privatización del sistema de seguridad social.
El presidente aprovechó para atacar nuevamente a la prensa, asegurando responder “preguntas estúpidas” todos los días, y promovió un portal oficial para denunciar supuestos “prejuicios de medios”.
En paralelo, la artista pop Sabrina Carpenter exigió a la Casa Blanca dejar de usar su música en videos para promover operativos antimigrantes. Su equipo calificó los contenidos como “repugnantes”. Una vocera del gobierno respondió que no se disculparán “por deportar asesinos, violadores y pedófilos”.
En un ambiente de tensión, autoelogios y amenazas internacionales, Trump cerró la jornada reafirmando su postura: un gobierno “más inteligente” decidido a emprender operaciones por tierra contra países que, según él, alimentan la crisis de drogas en Estados Unidos.
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