Noreste Deportes

La revancha perfecta: que alguien pague los platos rotos

La revancha perfecta: que alguien pague los platos rotos

PASIÓN RAYADA: Por Roberto Pacheco

El futbol tiene esas cosas.

Hace apenas unos días, Rayados estaba ilusionado con levantar un título. La ilusión terminó en Houston con una derrota 2-0 ante Toluca en la final de la Leagues Cup.

Y entre los jugadores que más sintieron ese golpe estuvo Lucas Ocampos.

Se le vio destrozado. Y es entendible.

Ocampos quería ese campeonato. Lo buscó, lo peleó y estuvo cerca de conseguirlo. De hecho, fue uno de los protagonistas de Rayados durante el torneo y marcó en la semifinal ante América, además de registrar tres asistencias en la competencia.

Pero así es el futbol.

No te da demasiado tiempo para lamentarte.

Y ahora le ofrece a Rayados una oportunidad que difícilmente podría ser mejor: un Clásico Regio, en casa y ante Tigres.

¿Qué mejor manera de sacudirse una derrota que ganándole al acérrimo rival?

No se trata de comparar un Clásico con una final. Tampoco de pensar que una victoria ante Tigres borraría lo ocurrido ante Toluca. No.

Pero sí puede ser ese partido que cambie el ánimo.

Ese partido que vuelva a encender al vestidor.

Ese partido que haga recordar a los jugadores que este equipo tiene argumentos para competirle a cualquiera.

Y especialmente a Ocampos.

Porque si alguien salió dolido de aquella final, ahora tiene enfrente el escenario perfecto para responder dentro de la cancha.

El futbol siempre da revancha.

Y esta vez la revancha tiene rayas.

Vucetich: de ídolo a rival

Pero este Clásico tiene otra historia.

Víctor Manuel Vucetich volverá al Estadio BBVA, pero esta vez no estará en el banquillo de Rayados.

Estará enfrente.

El técnico que se convirtió en uno de los más ganadores en la historia de Monterrey ahora dirige a Tigres. El club felino lo incorporó como vicepresidente deportivo y, de manera interina, como entrenador del primer equipo.

Y ahí está una de las grandes polémicas de este Clásico.

Para una parte de la afición rayada, Vucetich seguirá siendo una leyenda. Para otros, su llegada al rival despierta un sentimiento completamente diferente.

En redes sociales ya se ha hablado de traición, de abucheos y de la posibilidad de recibirlo con una fuerte rechifla.

Y también hay quienes consideran que simplemente está haciendo su trabajo y que merece respeto por todo lo que consiguió con Monterrey.

Personalmente, creo que el futbol tiene memoria.

Y Vucetich merece que se recuerde lo que hizo por Rayados.

Pero también entiendo perfectamente al aficionado que no puede aceptar verlo sentado en el banquillo de Tigres.

Porque una cosa es reconocer al ídolo que fue.

Y otra muy distinta verlo intentando ganarle a tu equipo.

Ahí está el morbo.

Ahí está la pasión.

Y ahí estará el BBVA este sábado.

Tigres llega necesitado

La realidad es que Tigres tampoco llega precisamente como favorito.

Después de siete jornadas, los felinos aparecen en la parte baja de la tabla con apenas seis puntos, producto de una victoria, tres empates y tres derrotas. Rayados, con nueve unidades, tampoco atraviesa un inicio espectacular y ocupa actualmente el undécimo lugar.

Pero cuidado con dar por muerto a Tigres.

Porque justamente para eso existen los Clásicos.

Además, los felinos movieron piezas en los últimos días para fortalecer su ataque. Ricardo Monreal llegó procedente de Necaxa y, sobre el cierre del mercado, Tigres incorporó a Guillermo “Memote” Martínez y al uruguayo Emiliano Gómez.

Vucetich sabe que necesita despertar a su equipo.

Y seguramente sabe que hacerlo venciendo a Rayados tendría un valor enorme.

Pero Rayados tiene una tarea

Del otro lado está Matías Almeyda.

Y este será su primer Clásico Regio.

El argentino ya sabe perfectamente lo que significa jugar clásicos. Él mismo ha reconocido que los vive de una manera especial, prácticamente como un aficionado más.

Ahora le toca demostrarlo en Monterrey.

Y creo que Rayados tiene que salir con una idea muy clara:

No jugar con la herida de la final. Jugar con el orgullo.

La derrota ante Toluca ya está escrita.

No se puede cambiar.

Lo que sí se puede cambiar es la historia del siguiente partido.

Y qué mejor escenario que un Clásico.

Qué mejor rival que Tigres.

Qué mejor lugar que el Gigante de Acero.

Y qué mejor respuesta que ganar.

Porque si Lucas Ocampos salió de Houston con el corazón roto, el futbol le acaba de regalar una oportunidad de oro.

La revancha perfecta no siempre llega en otra final.

A veces llega siete días después.

Y a veces…

se llama Clásico Regio.

Este sábado, que alguien pague los platos rotos.

¡Vamos, Rayados!

Compartir:

Tambien te puede interesar